Secuenciar Galápagos y salvar medios de subsistencia
En 2020, en plena crisis del COVID-19, lanzamos Código de Barras Galápagos, un proyecto enormemente ambicioso para catalogar la biodiversidad de las islas.
Durante la mayor parte de 2020, la pandemia de COVID-19 supuso el cierre de Galápagos al mundo exterior. Sin turismo, la economía local se paralizó y gran parte de la población de las islas se encontró sin trabajo. Fue en medio de esta crisis cuando Código de barras Galápagos un ambicioso proyecto para catalogar la biodiversidad de las islas mediante la secuenciación del ADN de especies de todo el archipiélago. Y, lo que es más importante, lo haría empleando a profesionales cuyos medios de vida se habían visto afectados por el COVID-19.
En noviembre de 2020 se contrató a 74 guías naturalistas locales, pescadores, agricultores y taxistas de entre casi 450 solicitantes. El proyecto comenzó con una combinación de clases a distancia y presenciales para formarles en la recogida, manipulación y procesamiento de muestras genéticas de una serie de especies diferentes, desde microbios en el suelo hasta mamíferos introducidos en la tierra.
Con los secuenciadores de ADN listos para funcionar, era hora de salir al campo. En junio de 2021, equipos de científicos ciudadanos salieron a recoger muestras en San Cristóbal, Santa Cruz e Isabela. En agosto, empezaron también a recoger muestras de agua de mar en la Reserva Marina de Galápagos. En sólo seis meses, se visitaron 150 lugares y se recogieron más de 1.000 muestras de ADN, incluyendo suelo, agua, plantas endémicas como Scalesia y especies invasoras como el frambuesa de colina.
Este enorme esfuerzo constituirá la base del primer catálogo genético de Galápagos, un recurso que será de inmenso valor en los años venideros. Las secuencias de ADN, a medida que vayan saliendo de los laboratorios, se compararán con las bases de datos mundiales. Esto ayudará a describir la diversidad genética de las distintas poblaciones de una región a otra y de una isla a otra, a identificar nuevas especies, a evaluar su variabilidad y su viabilidad, y a mejorar nuestra comprensión del proceso evolutivo. Podremos caracterizar las redes ecológicas de una manera nueva y poderosa, que proporcionará una línea de base con la que podremos calibrar la salud de un ecosistema frente a retos aún imprevistos.
A medida que sigamos catalogando la biodiversidad de las islas, será más fácil detectar la aparición de especies invasoras y responder para minimizar su impacto en la ecología autóctona. También será más fácil detectar casos de tráfico ilegal de fauna salvaje. Por último, este tipo de enfoque molecular es realmente la única forma de conocer la vasta pero oculta diversidad microbiana, las bacterias y los hongos que desempeñan una función tan vital en el reciclaje de nutrientes de los que dependen otras especies. En resumen, el Código de Barras de Galápagos mejorará tanto la investigación científica como la conservación basada en pruebas de las especies únicas que viven en estas preciosas islas.
Barcode Galapagos es una empresa conjunta del Centro Científico Galápagos, la Universidad San Francisco de Quito, la Universidad de Exeter, Galapagos Conservation Trust y la Agencia de Regulación y Control de Bioseguridad y Cuarentena de Galápagos.
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Muestras de ADN recogidas en sólo seis meses
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