Recuperarse: Historias inspiradoras de recuperación de la naturaleza en Galápagos
Cada vez hay más pruebas de que, si echamos una mano a las especies en dificultades, podemos poner en marcha procesos naturales que conduzcan a una recuperación rápida y notable.
En 2025, un descubrimiento extraordinario se hizo en Floreana. El Ferrocarril de Galápagos, Un ave secreta que no se veía en la isla desde la visita de Charles Darwin en 1835, fue registrada en tres lugares diferentes. El hallazgo se produjo tras la eliminación de la mayoría de las ratas y gatos asilvestrados de Floreana a finales de 2023, y es una bella ilustración de lo rápido que se recupera la naturaleza si le damos la oportunidad.
Islas como Floreana son especialmente vulnerables a la amenaza que suponen las especies invasoras. La fauna autóctona ha evolucionado durante milenios, adaptándose a las condiciones ambientales específicas, las fuentes de alimento y la amenaza de los depredadores nativos. Pero cuando de repente se introduce algo nuevo procedente de otro lugar, como las ratas que llegan a la costa desde los barcos que las visitan o los gatos domésticos a los que se permite vagar por la isla y reproducirse, los efectos pueden ser devastadores. El rascón de las Galápagos es un ave que anida en el suelo, por lo que es una presa fácil. Y sabemos de al menos Otras 11 especies que se extinguieron en Floreana, desde diminutos pinzones hasta la tortuga gigante de Floreana.
Es una historia demasiado familiar: los humanos llegan a una isla virgen y, en pocas generaciones, las poblaciones de animales salvajes se han desplomado y especies enteras han desaparecido. Tradicionalmente, la conservación se ha considerado una forma de frenar estas pérdidas, de evitar que la situación empeore, creando pequeños pero valiosos santuarios donde las especies puedan aferrarse. Pero en los últimos años hemos visto surgir una nueva historia. Un planteamiento mucho más ambicioso que busca no sólo conservar, sino restaurar naturaleza, con resultados notables.
190
años desde que el carril de Galápagos fue visto por última vez en Floreana
De vuelta a casa
Cuando se fundó GCT en 1995, la situación en muchas islas era calamitosa. Vegetación arrasada por el pastoreo excesivo de cabras; nidos de tortugas e iguanas saqueados por cerdos; aves cazadas por gatos salvajes; y la amenaza sigilosa de las plantas invasoras que estrangulan la flora autóctona. En los últimos 30 años, junto con nuestros socios, hemos logrado grandes avances, y el GCT ha aportado sumas de siete cifras para financiar complejos proyectos de erradicación en las islas, tales como Floreana.
La idea de erradicar una especie invasora puede ser difícil de digerir. Al fin y al cabo, las ratas también son seres vivos y no tienen la culpa de haber acabado en un lugar donde no deberían estar. Las erradicaciones siempre serán el último recurso de los conservacionistas, son costosas y su éxito no está garantizado. Pero a menudo son la única forma de deshacer los descuidados actos humanos del pasado, que pueden haber ocurrido hace décadas o incluso siglos, y que ahora amenazan con extinguir para siempre especies que no existen en ningún otro lugar de la Tierra.
Tras muchos años de preparación, el primer intento de erradicar las especies invasoras de Floreana tuvo lugar a finales de 2023. A los pocos meses, los investigadores y la comunidad local de Floreana informaron de sorprendentes signos de recuperación. Palomas de Galápagos, una especie que se había vuelto rara en la isla, empezaron a regresar y a emparejarse. Los agricultores que habían soportado los estragos de las ratas en sus cultivos vieron cómo las cosechas mejoraban espectacularmente. Y cuando el rascón de las Galápagos fue avistado en Floreana, pareció ser un eco de lo ocurrido en Pinzón, una isla que los rascones y los pinzones de cactus habían recolonizado de forma natural tras una erradicación de roedores en 2012.
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¿Escondido a plena vista?
La Dra. Birgit Fessl, investigadora principal de los esfuerzos de conservación de las aves terrestres en la Fundación Charles Darwin (FCD), socia del GCT, describió el descubrimiento del carriel de Galápagos en Floreana como una “hermosa sorpresa”. Fue un equipo de científicos de la FCD y guardabosques del Parque Nacional de Galápagos el que confirmó la presencia de las aves, tras las sospechas de Wilson Cabrera, especialista en restauración de islas de la Fundación Jocotoco.
“Hay dos explicaciones posibles”, afirma Fessl. “O bien el carril de Galápagos recolonizó la isla, o bien nunca estuvo realmente extinguido, pero pasó desapercibido debido al número extremadamente bajo de su población”.”
Desde entonces se han realizado muestreos genéticos para determinar cuál de esas explicaciones es la correcta. Al tratarse de Galápagos, es muy probable que los resultados arrojen más sorpresas una vez que se publiquen. En cualquier caso, no es la primera vez que reaparece en Galápagos una especie que se creía localmente extinguida.
La pequeña isla de Rábida, Rábida, en el centro del archipiélago, también ha sufrido mucho los efectos de las especies invasoras. En la década de 1970 se introdujeron dos cabras en Rábida, que fueron erradicadas, y en 2011 se consiguió eliminar de la isla las ratas negras introducidas. Una de las especies que se creía extinguida en Rábida era la salamanquesa, de la que sólo se sabía que existía por restos parcialmente fosilizados de hace unos 5.000 años. Pero especímenes recogidos durante expediciones en 2019 y 2021 confirmaron que la especie había logrado resistir, y ahora se cree que se está recuperando.
“La naturaleza es extraordinaria”, comentó Paula Castaño, de Island Conservation, que dirigió el proyecto de erradicación en colaboración con la Dirección del Parque Nacional de Galápagos y otras entidades. “Dale una oportunidad de prosperar y vuelve rugiendo”.”
La naturaleza es extraordinaria. Dale la oportunidad de prosperar y volverá rugiendo.
Los jardineros de Galápagos
Los pájaros indefensos y las salamanquesas diminutas no son los únicos beneficiarios de la erradicación de roedores. Los grandes herbívoros, como el Tortuga gigante de Galápagos pueden presumir de formidables defensas contra los depredadores cuando son adultas, pero los huevos y las crías son mucho más vulnerables. En la isla de Pinzón, las tortugas gigantes se enfrentaron a la extinción debido a que sus huevos eran devorados por ratas negras, y en la década de 1960 solo quedaban unas 100 tortugas adultas en libertad. Sin embargo, tras la eliminación de los roedores invasores en 2012, las tortugas gigantes de Pinzón empezaron a eclosionar con éxito en libertad por primera vez en más de 150 años.
Esto es importante por dos razones. En primer lugar, da esperanzas a esta especie y a muchas otras que se enfrentan a amenazas similares. Pero, en segundo lugar, es importante porque las tortugas gigantes son ‘ingenieras del ecosistema’, que moldean su entorno rompiendo la vegetación densa, revolcándose en estanques fangosos y dispersando semillas, creando oportunidades para que crezcan nuevas plantas. Al restaurar y aumentar las poblaciones de tortugas gigantes, se producen beneficios en cascada para otras especies silvestres. En Española La recuperación de la población de tortugas gigantes ayuda a mantener las ‘pistas de aterrizaje’ utilizadas por las tortugas. albatros ondeantes libres de vegetación. Vemos relaciones similares en las islas donde Iguanas terrestres de Galápagos están presentes, como en Plaza Sur, donde las iguanas mantienen a raya la vegetación leñosa y crean espacio para leones marinos a tomar el sol.
Estas historias de esperanza sirven para ilustrar los enormes beneficios de la restauración de las islas. Si echamos una mano a la naturaleza, podemos poner en marcha la recuperación y la regeneración, sacando a las especies amenazadas del borde de la extinción. Podemos reparar los sistemas de soporte vital de la Tierra y liberar la capacidad de la naturaleza para curarse a sí misma. Pero no hay tiempo que perder.
El poder de los ingenieros de ecosistemas
El restablecimiento de la naturaleza en Galápagos puede reparar hábitats degradados, gracias al asombroso poder de los ‘ingenieros del ecosistema’, como las tortugas gigantes y las iguanas terrestres.
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