Las crías de papamoscas bermellón ofrecen esperanza a la población en peligro crítico
Los pequeños papamoscas bermellones, Pyrocephalus nanus, se encuentran en la mayor parte de Galápagos, pero la población de Santa Cruz está en grave declive. Pero las crías de papamoscas ofrecen esperanza a esta población en peligro crítico.
Atrapamoscas bermellón, Pyrocephalus nanus, se encuentran en la mayor parte de Galápagos, con la principal excepción de San Cristóbal, donde nunca se han encontrado. Es probable que se haya extinguido en varias islas, incluidas Floreana y Santa Fe. Además, en Santa Cruz la población está en grave declive, amenazada por una serie de especies invasoras. Como resultado, esta colorida ave está clasificada como Vulnerable. Más información Proyecto sobre el pequeño papamoscas bermellón aquí.
La drástica disminución de la población en Santa Cruz en las últimas décadas ha dejado un número estimado de 30 a 40 parejas reproductoras. La mayoría de ellas se encuentran en la Mina de Granillo Rojo. Scalesia bosque invadido por la zarzamora invasora y otras especies de plantas introducidas. Desde 2020, GCT ha apoyado a la Fundación Charles Darwin (FCD) en sus esfuerzos por salvar de la extinción a la población de Santa Cruz. Desde que comenzó el proyecto, el equipo ha demostrado que un enfoque integrado de gestión de la conservación que incluya la restauración del hábitat junto con la mosca vampiro aviar (Philornis downsi) es vital para el éxito del emplume de los pollos.
Nos complace anunciar que en 2021, gracias al dedicado trabajo de los científicos de la FCD y los guardaparques del Parque Nacional Galápagos (PNG), ocho polluelos volaron con éxito, añadiendo números vitales a esta población en peligro crítico. Este es el mayor número de volantones exitosos desde que el equipo comenzó a monitorear la población en 2017. En 2020, se registraron seis pollos volantones, aunque el bloqueo debido a la pandemia acortó la temporada de campo.
“Es una buena noticia, ya que cada nuevo volantón nos da esperanzas de que podamos mantener viva esta población extremadamente pequeña”.”
David Anchundia, doctorando que trabaja en este proyecto
En 2021, el equipo experimentó una nueva forma de reducir el impacto de la mosca vampiro aviar. El principal método de control, al igual que con la Proyecto Pinzón de Manglar en Isabela, es la inyección directa de insecticida en los nidos. Sin embargo, este método es complicado, ya que a veces las condiciones del terreno son difíciles y algunos nidos están a gran altura y es imposible acceder a ellos; un nido de papamoscas tenía 11 m de altura. Una posible solución es la autofumigación, en la que las aves incorporan a sus nidos materiales naturales (como plumas) tratados con un inhibidor del crecimiento de insectos. El año pasado, el equipo probó dispensadores que contenían materiales tratados para los nidos y, de los 24 nidos de papamoscas controlados, 15 contenían plumas tratadas. En 2022, el equipo continuará esta técnica en Santa Cruz junto con un estudio en Isabela para comprobar la eficacia de este método. Se espera que la autofumigación contribuya a la conservación de una serie de especies de aves terrestres afectadas por la mosca vampiro aviar.
Otro éxito en las parcelas donde se eliminó la zarzamora invasora es la recuperación natural de varias especies vegetales endémicas y autóctonas, entre ellas el amenazado margaritejo gigante, Scalesia pedunculata. De este modo, las acciones de gestión también están beneficiando a la restauración del Scalesia bosque, uno de los hábitats más amenazados del archipiélago.
Este artículo aparecerá en el número de primavera/verano de 2022 de Galápagos y se ha editado ligeramente para este blog.
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